Actualmente existe un creciente interés en la descentralización del diagnóstico
clínico hacia diferentes lugares (POC: point-of-care) como centros de atención primaria,
quirófanos, ambulancias, lugares de trabajo, en nuestros propios hogares e incluso en
localizaciones tan remotas como operaciones militares y misiones espaciales. Con estos
análisis POC se conseguiría una respuesta más rápida que con las técnicas actuales, lo
que permitiría identificar y comenzar antes el tratamiento adecuado de cada
enfermedad. Para ello son necesarios dispositivos que permitan llevar a cabo este
diagnóstico descentralizado de forma rápida, fiable y segura.
Los nanobiosensores constituyen una solución excepcional para cubrir estas
necesidades. Estos sistemas de diagnóstico se pueden aplicar in-vitro o in-vivo. En
aplicaciones de diagnóstico in-vitro, los nanodispositivos son capaces de detectar con
gran rapidez, precisión y sensibilidad la presencia de proteínas indicativas de
enfermedades, microorganismos patógenos o mutaciones en las cadenas de ADN, a
partir de volúmenes muy reducidos de muestras de fluidos corporales o de tejidos
humanos. En el caso del diagnóstico in-vivo, se están comenzando a desarrollar
nanodispositivos que pudieran estar implantados en el cuerpo humano (por ejemplo a
nivel subcutáneo) o pudieran ser inyectados para identificar estadios iniciales de una
enfermedad.
La posibilidad de una conexión en red (sensor networks) de los diferentes
dispositivos sensores (in-vitro e in-vivo) mediante tecnología inalámbrica permitirá en
un futuro cercano una mayor automatización y conectividad, y una transferencia
inmediata de los datos a los sistemas de gestión de la información médica, lo que
redundará en una mayor calidad de vida de nuestra sociedad.
